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Por lo común, cuando vemos un documental sobre la vida silvestre ─fauna y flora─, o leemos un libro o artículo sobre los diversos organismos vivos que hay en el planeta,

se nos enfatiza el hecho de que hay muchas especies en peligro de extinción.

Lo cual es rigurosamente cierto: el oso polar, el tiburón blanco, los gorilas, la orquídea, el árbol de medusa y otras muchas maravillas de la naturaleza poco a poco se desvanecen de la faz de la Tierra. Nadie pone en entredicho la cantidad de atrocidades de que es posible el ser humano para dañar a la zoología y la botánica.

Sin embargo, pocas veces se hace referencia a lo pródigo que son los reinos animal y vegetal como para regalarnos con bastante frecuencia, flamantes variedades de especímenes con los que nunca nos habíamos topado. Tanto así, que a menudo no sabemos desde cuándo se encuentran entre nosotros compartiendo los recursos terrestres.

Y aunque a casi nadie le gusta oír hablar del modo en que los elefantes son masacrados para arrebatarles su marfil, lo cierto es que tampoco ponemos mucha atención al novel elenco de la naturaleza.

Aunque parezca increíble, hay zonas en el mundo en que es posible descubrir un promedio de tres especies nuevas por semana. Como quien dice, los nuevos chicos de la cuadra o del barrio. Mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces, flores, verduras, árboles frutales, etc. Hay países o regiones ─Australia o la Amazonas, por ejemplo─, cuya biodiversidad es tan impresionante que la clasificación de la flora y la fauna se encuentra muy desfasada. Hay mucho trabajo por hacer en cuanto al registro de los vecinos recién llegados.Anunciar un nuevo descubrimiento es una carrera contra el tiempo, de manera que se deben tomar medidas para proteger a la especie antes de que sea demasiado tarde.Para la conservación de las criaturas es necesario saber cuáles son, cuántas hay y cómo es que se distribuyen.

Lo triste de la situación, es que es probable que algunas de estas variedades se pierdan antes de que se den a conocer. No tiene que ser así. Lograr que las grandes reservas sean designadas para proteger a la vida silvestre, junto con mayores esfuerzos para cerrar los mercados de comercio ilegal de flora y fauna, contribuirá en gran medida a conservar la extraordinaria biodiversidad.

Hay que hacer todo lo posible por que de manera frecuente, el mundo de la ciencia amanezca con buenas noticias.