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En la historia de la humanidad han existido civilizaciones patriarcales y matriarcales.

No siempre el hombre ha sido el que tiene la última palabra o ha fungido como ser supremo de una comunidad. La mujer también ha gozado de una jerarquía indiscutible en algunas culturas.

Hoy en día se persigue un cierto equilibrio buscando que ningún género predomine sobre el otro. Sin embargo, sigue perviviendo la preeminencia masculina en la mayoría de las sociedades.

Aunque muchos han hecho público el fin del patriarcado, esto no es del todo exacto. En especial en América Latina. Prevalece el ejercicio de la autoridad impuesta de los hombres sobre las mujeres y los hijos en la vida familiar. Cierto es que el régimen patriarcal ha sido desenmascarado como una forma de dominación arbitraria en donde el jefe sigue siendo el hombre.

El panorama se modifica, es verdad. Aún hay un largo trecho por recorrer. Este cambio está ligado a factores como la transformación de la economía en el mundo y del mercado laboral, en estrecha asociación con la apertura de las opciones educativas para las mujeres.

El trabajo, la familia y los mercados laborales han sufrido una profunda metamorfosis debido a la incorporación masivade las mujeres al trabajo remunerado, en la mayoría de los casos fuera de suhogar.

La globalización también ha tenido un papel importante y mucho peso en la inclusión de lamujer en la mano de obra en todo el mundo. Y algo crucial: hoy las mujeres demandan idénticas condiciones remunerativas a las del hombre. A trabajo igual, salario igual.

La crisis que enfrenta el patriarcado no implica la desaparición de la familia, sino una profunda diversificación y un cambio en su sistema de poder. La familia no desaparece: se reestructura.

La situación de los hombres, pese a ser más privilegiada socialmente, es máscomplicada en cuanto a lo personal.Con el descenso de su poder de negociación económica, ya no está en la privilegiada postura de imponer una disciplina en la familia mediante la aportación exclusiva de los recursos.

Por todo lo anterior, la posición de cabeza en la célula de la sociedad que es la familia, está cambiando.