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El verano ─según nuestra posición en el planeta─ suele ser señal de vacaciones, sitios turísticos, helados, refrescos casi congelados, zambullidas en la alberca y… calor. Pero al igual que nosotros, algunas de nuestras mascotas pueden pasarla mal e incluso sufrir con las altas temperaturas.

No se requiere ser experto en meteorología ni biólogo para anticipar que durante la próxima estación veraniega, un golpe de calor puede afectar a cualquier organismo viviente a la redonda.

Podemos decretar un estado de alerta máxima en nuestra propia casa, para que el termómetro no haga de las suyas y perjudique a todos su habitantes incluidas las mascotas. Las altas temperaturas son óptimas para la proliferación de ciertos insectos nocivos como garrapatas, piojos, moscas, mosquitos, pulgas y un gran número de parásitos. No pocas enfermedades de las mascotas son transmisibles a los seres humanos. Y al igual que nosotros, los animales son muy sensibles a las radiaciones ultravioleta, por lo que conviene aplicarles bloqueador solar, en especial en la dermis de las mascotas con colores claros.

Ciertas mascotas, cuando se ven en problemas muestran algunos síntomas muy claros: jadeos excesivos y continuos, aumento en la cantidad de saliva secretada y baja o nula reacción ante los estímulos externos. Nosotros regulamos la temperatura corporal a través de la transpiración, las mascotas no.

El hábito de la alimentación es un factor muy importante en esta época. Por el exceso de calor, pudiera ser que la mascota no desee comer en sus horarios habituales, por ello se recomienda hacer algunas modificaciones a esta rutina, cambiando la comida a horas más tempranas durante la mañana o bien, al anochecer.

Algunos síntomas más comunes:

  • Confusión
  • Ansiedad
  • Aturdimiento
  • Caliente al tacto
  • Convulsiones
  • Diarrea
  • Tambaleos, tropiezos o caídas
  • Se tumba y se rehúsa a levantarse
  • Aumento del ritmo cardiaco
  • Salivación y gemidos fuertes

Ciertas precauciones:

  • No dejar a la mascota encerrada en el auto
  • Evita caminar sobre el pavimento caliente
  • No ejercitar o jugar con la mascota cuando el sol esté muy fuerte
  • Sacar a pasear a la mascota durante el atardecer o por la noche
  • Siempre dejar a su alcance un recipiente con agua limpia y lo más fresca posible

Durante el verano, los baños o, por lo menos “manguerazos”, deben ser frecuentes. Contrario a lo que se cree, no hay que cortarles el pelo pensando que ello hará que se sientan más frescos. El pelo, los ayuda a termorregularse y les ayuda mucho a soportar el calor.