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No son pocas las ocasiones en las que alguien se me acerca para, excusándose, dibujarme su día a día y explicarme la imposibilidad de cocinar por falta de tiempo, ya fuera porque no le pilla cerca de casa ninguna tienda con productos de calidad o, simplemente, por falta de interés. Lo cierto es que nos hemos acostumbrado a tener a mano comida elaborada, disponible en cualquier lugar y a cualquier hora del día. Y, por si fuera poco, a buen precio. Para que esto sea posible, nuestras sociedades han desplegado todo un entramado de industrias que anticipan elaboraciones y que hacen que los alimentos se conserven el tiempo suficiente desde que se manufacturan hasta su consumo, así como para que los costes no se disparen. Una gran parte de los ciudadanos de Occidente no deben preocuparse de la alimentación como sustento básico. Tenemos la posibilidad de optar por un sinfín de alternativas a la hora de comer, desde restaurantes de todo tipo de precio y perfil en la oferta hasta una red de suministro que abarca el mercado tradicional y los grandes almacenes.
Si existiese un modelo de alimentación idónea, el paradigma sería aquella elaborada con productos locales y de calidad, libres de químicos, confeccionada al momento pero con el tiempo suficiente para respetar los pasos y procesos, sin desentenderse de la tradición culinaria y el placer, además de garantizar que se trata de platos saludables y baratos. La contrariedad suele darse en que si deseamos algo ecológico, sube el precio de la cesta de la compra, y si aspiramos a cocinar como lo hacían nuestras madres y abuelas, debemos pasar medio día buscando los ingredientes y otro medio cocinándolos.
Así que en muchos casos todo se reduce a adquirir los productos en lugares próximos a nuestro domicilio, ahorrando tiempo y dinero, y elaborar una cocina de ensamblaje, lo que se traduce en recalentar algo ya precocinado. Todos reconocemos cuál es el ideal alimentario, pero constantemente nos topamos con motivos para no concluirlo. Obviamente cada uno es muy libre de decidir en qué invierte su dinero y su tiempo. Hace unas semanas, estaba de viaje y me vi en la necesidad de tener que echarme un sándwich al estómago. El envoltorio recogía los siete componentes de los que estaba formado: pan integral, pollo, beicon, queso edam, mayonesa, lechuga y huevo.
Una frase indicaba: “El 50% de nuestros proveedores disponen de certificado ISO medioambiental”. Esta garantía pretende validar la manera en que una empresa ha reducido su impacto ecológico. Por otro lado, al leer la lista de ingredientes, la cosa se complicaba un poco más: 30 elementos diferentes más 23 aditivos, entre emulgentes, conservantes, correctores de la acidez, antioxidantes, colorantes, estabilizantes, acidulantes y potenciadores de sabor.
Así son las cosas: si se compra y se cocina, hay que invertir horas y euros, pero al menos se sabe qué se come. Sin embargo, si uno no quiere o no puede ocuparse de su alimentación y la deja en manos de otros, probablemente renuncie a los productos naturales, a la calidad, al buen gusto o a todo ello a la vez. Con lo que eso puede comportar, por supuesto. Entre ambas opciones hay que saber a qué estamos dispuestos a renunciar. Porque la vida es una toma constante de decisiones. Y las que afectan a la alimentación se cuentan, desde luego, entre las importantes. Porque, después de todo, somos lo que comemos.Para hacer frente a la retórica antiinmigrante del presidente electo, demócratas legislativos en California han preparado un par de propuestas que proveerán asistencia legal a inmigrantes indocumentados en el Estado Dorado.
Los proyectos de ley, que se presentarán este lunes por ser el primer día de la nueva sesión legislativa, tienen como objetivo reforzar la representación legal de los inmigrantes que están ilegalmente en el país y amenazados con la deportación.
Tal paquete legislativo se lanza al podio tras las constantes amenazas hacia inmigrantes que ha lanzado Donald Trump, especialmente tras asegurar al programa 60 Minutes de CBS que deportaría entre 1 y 3 millones de inmigrantes con historial criminal –cifras que La Opinión analizó y encontró ser exageradas.
Entre las propuestas, un paquete de documentos legislativos llamados “Debido proceso para todos”, obtenido por el Los Angeles Times, quizás la más importante sería la que autorizaría al gobierno estatal otorgar subvenciones a organizaciones sin fines de lucro que proporcionan ayuda legal para los inmigrantes que se enfrentan a la deportación.
Otro propuesta establecería un nuevo programa de capacitación y financiamiento para defensores públicos involucrados en casos de inmigración.
El legislador Ricardo Lara, demócrata de Long Beach, también presentará dos propuestas, las cuales se basan en dos temas que Trump utilizó como clave para llegar a la Casa Blanca: el muro y los musulmanes. Una propuesta impondría como requisito la aprobación del estado si es que el próximo presidente lanza la construcción del muro fronterizo con México.
La segunda prohibiría a agencias estatales y locales proveer información personal a agencias federales, en dado caso que se quiera establecer una base de registro de datos para musulmanes.
California ha tenido un rol como estado a la vanguardia cuando se trata de temas migratorios –las licencias AB 60, ayuda a DREAMers, tanto académica como laboralmente, el Acta de Confianza, entre otros-, y este paquete es ahora más necesario puesto la próxima administración que tomará el timón del país el 20 de enero de 2017.
Pues bien, tanto Kevin de León, presidente del Senado de California, en conjunto con el líder de la Asamblea Estatal, Anthony Rendón, denunciaron un día después de las elecciones del 8 de noviembre en una carta dirigida a sus residentes que mientras que “los estadounidenses expresaron sus opiniones sobre una sociedad pluralista y democrática que es claramente inconsistente con los valores de la gente de California”, el mismo estado fungiría como “los encargados” de mantener el futuro del país.El senador estatal Ricardo Lara presentó este lunes un paquete de medidas en la Cámara Alta entre las que los californianos voten si quieren el muro fronterizo prometido por Donald Trump.
LOS ÁNGELES, California.- Un senador en California quiere que los ciudadanos del estado tengan derecho a decidir si quieren que la próxima Administración de EEUU construya en su territorio un muro fronterizo prometido por el ahora presidente electo, Donald Trump, durante la campaña electoral.
El referéndum sobre el muro es una de las tres medidas presentadas este lunes por Ricardo Lara, senador demócrata por el distrito 33, ante la Legislatura. Ese paquete de iniciativas, llamado ‘Fight for California’, incluye la eliminación de los centros de detención para inmigrantes que dependen de organismos locales y que tienen ánimo de lucro, así como la prohibición de que organismos del estado colaboren con entidades federales para un registro de ciudadanos musulmanes.

Carta de los legisladores californianos en respuesta a la elección de Trump como nuevo presidente
Los políticos se sienten "extranjeros en tierra extraña" y anuncian que liderarán "la resistencia" ante cualquier intento de destrucción del tejido social.
“Los californianos votaron abrumadoramente para mantener nuestros valores de inclusión y diversidad”, aseguró Lara, cuyas propuestas se enmarcan dentro del clima de oposición manifestado desde las altas instancias políticas del estado, las universidades y las organizaciones sociales ante la agenda que podría tratar de poner en práctica Trump durante su presidencia. La próxima llegada del magnate a la Casa Blanca también ha dado un impulso al movimiento por la independencia de California, el llamado 'Calexit'.
“ No vamos a permitir un muro que dañe nuestro medio ambiente y nuestra economía”, comentó el senador, que argumentó motivos ambientales y económicos para cuestionar la idoneidad del proyecto estrella de Trump.

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