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Las rabietas infantiles existen desde el mismo momento que existen los niños. No hay chico que no las haya experimentado. Depende de los padres qué hacer con esto y cómo manejarlas. Ejercicios físicos, películas, siestas y hasta la posibilidad de comer algo dulce pueden ser soluciones para ponerle fin a estos enojos.

Música

La música calma a las fieras", dice la tradicional frase. Se trata de una buena solución para aplacar el enojo de los chicos y convertir esa energía en descanso o, al revés, en juego. Una canción puede trasladar a los niños a una improvisada pista de baile y, además, es una fuente de estimulación para su desarrollo. Infantiles, clásicas, de moda, instrumentales o con letra: cada padre debe probar qué melodía le cae mejor a su hijo a la hora de intentar reducir las quejas, los berrinches y los ataques que los acosan y que muchas veces no tienen explicación.

Dulces

Odontólogos y nutricionistas quizás no estén de acuerdo con este consejo. Pero padres y madres aturdidos no siempre hacen las cosas perfectamente sino como pueden. Golosinas, productos de pastelería y demás comidas con azúcar suelen aplacar a los chicos, al menos durante un rato. Opciones más saludables como gelatina o flan también pueden probarse con el objetivo de tranquilizar a los niños, sin el agregado de las altas calorías y sus consecuencias. Sin embargo, es importante aclarar que esta opción no debería ser moneda corriente para contrarrestar las rabietas infantiles.

Siesta

Muchas veces el fastidio de los chicos está relacionado con el cansancio. Aunque la mayor parte de las ocasiones los niños se resistan, una siesta es una solución muy efectiva para revertir su actitud. Tras unas horas de sueño, el comportamiento suele ser completamente distinto y se pueden volver a planear y realizar actividades sin ese característico enojo infantil. Por más que el lapso de descanso sea corto, puede ser suficiente para que al despertar se sienta renovado y feliz.

Actividades y Jugar

No hay que ser mentalista para adivinar que jugar es una de las actividades preferidas de los chicos. Si es al aire libre, mucho mejor. El desgaste de energía, la exposición al sol (aunque con los cuidados obvios), el contacto con el pasto y con un espacio que no sea de puro encierro es prácticamente infalible contra las rabietas infantiles. Correr, hamacarse, jugar a la pelota, remontar barriletes, pasear por un parque, trepar árboles o disfrutar de una mascota son pasatiempos sencillos y al alcance de cualquier padre e hijo.

Deportes

Una buena forma de gastar energía y de cambiar el humor de los niños es a través del deporte. Siempre teniendo en cuenta los gustos y habilidades del chico, se puede optar por una actividad que convierta rabia en sonrisa en poco minutos. La concentración y el desgaste hacen que el niño dirija sus pensamientos hacia el juego, la competencia y su desempeño; y no hacia el enojo que los acosa. Además, todas estas actividades se realizan en grupo, lo cual le da el plus de la interacción con otros pares.

Mimos

Probablemente, si se hiciera una encuesta entre adultos y niños todos llegarían a la misma conclusión: nadie se resiste a los mimos. Caricias y besos son un remedio infalible contra las rabietas infantiles. No se trata de criar niños consentidos sino de darles tanto cariño como sea posible para rodearlos de un ambiente pleno de amor y, como efecto colateral, quitarles ese enojo pasajero. Al crecer, los pasajes de disgusto seguro pasarán al olvido, pero los de afecto, seguramente serán imborrables.

Leer Cuentos

Una actividad que atraviesa generaciones, incluso con los mismos títulos que marcaron la vida de padres y hasta abuelos, es la de leer cuentos. Esas páginas repletas de fantasía calman a los niños y los sumergen en un mundo de aventuras que, al mismo tiempo, sirve como estimulación para su correcto desarrollo. En la cama, sentados o en el suelo, tomar un libro es mucho más que decir en voz alta la obra de un autor. Se trata de compartir con el chico un momento de amor, de interactuar y proponerle un nuevo panorama con un mundo paralelo.

Mirar Televisión

Existe una solución para los berrinches infantiles que, normalmente, dura entre 60 y 120 minutos. Una película acapara la atención de los chicos y, si la suerte está del lado de los padres, el paso siguiente puede ser una siesta, otro de los pasos aconsejados para quitar la rabieta. Los títulos se renuevan permanentemente en la filmografía infantil y dan opciones más que interesantes. También existen los clásicos, donde príncipes y princesas protagonizan la obra. Habrá que detenerse en la personalidad y los intereses del chico en cuestión para elegir el filme correcto.

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